miércoles, 10 de febrero de 2016

Provincia de Toledo (3 Curiosas e inexplicables historias sobre "Gnomos")


 
3 Curiosas e inexplicables historias sobre “Gnomos”…
 
Cuento o realidad…
Interminables han sido las ocasiones en las que he estado completamente solo en un bosque, entre árboles, nieblas y paisajes perdidos…
Caminos, piedras, musgos y arroyos han sido durante mucho tiempo mis únicos compañeros…
¿Pero estaba solo de verdad…?
Estas 3 historias son reales y aunque nadie se las crea, a mí me han pasado realmente…
Sé lo que vi… y sé lo que pasó…
 
Circunstancias “extrañas” y sin una explicación clara…
 
Pero antes...
 
¿Qué son los "gnomos"...?
 
 
Gnomo
 
Según la mitología de Europa del Norte, y ciertas doctrinas cabalísticas, los gnomos o nomos son enanos fantásticos o elementales de la Tierra, en cuyas entrañas moran, trabajando en minas, custodiando tesoros subterráneos y cuidando de los metales y piedras preciosas. También se dice que les roban a las personas ambiciosas.
Los gnomos forman un pueblo sobrenatural de seres muy pequeños e invisibles, dotados de singular astucia.
 
Son unos seres fantásticos que aparecen en cuentos, dibujos animados, etc. Suelen estar representados en
cerámica en los jardines de algunas casas, predominando sobre todo en los países de Occidente.
Una gnómida es la mujer del gnomo, que al contrario de éste, se suponía dotada de gran belleza.
 
Los gnomos poseían la presciencia, conocían los secretos de la Tierra y eran el alma de ésta. Los cabalistas aseguraban que el aire, la tierra, el agua y el fuego se agitaban merced a los seres invisibles que animaban estos elementos.
 
 
Según los cabalistas, el dios hebreo Yahvé asignó el imperio del fuego a la salamandra, el del aire a los silfos, el del agua a las ondinas y el de la tierra ―no en la superficie sino en el interior― a los gnomos. Estos moraban en las figuras metálicas del globo, en el interior de las grutas, llenas de estalactitas de maravilloso efecto. Eran los guardianes de las minas de oro y plata.
 
En el año 1200, un noruego llamado Frederik Ugarph encontró una escultura de madera en la casa de un pescador pobre en Trondheim. Frederik Ugarph le compró la escultura, hecha de una madera muy dura, más fuerte que el roble, y con una altura de 15 cm (sin contar con el pedestal). En la base estaba escrito Nisse, riktig storrelse, que significa ‘gnomo, estatura real’.
 
· Los gnomos del bosque: son los más comunes. Viven en los bosques ayudando a todos los animales, usan una túnica azul que les llegan hasta las rodillas, un pantalón del mismo color con tirantes y un gorro rojo grande y puntiagudo que nunca se quitan, ya que sin gorro no es un gnomo, ellos mismos lo dicen.
· El sexo femenino usa una túnica de colores verde y blanco que le llega hasta la cintura, una falda de color verde y un gorro verde grande y puntiagudo; si se casan usan un pañuelo que le cubre el pelo, si no están casadas usan el pelo suelto.
 
Además de un extraordinario oído musical los gnomos fabrican sus propios instrumentos musicales inimaginables. No desdeñan los creados por los humanos, sino que los hacen a su manera.
 
Estos son algunos ejemplos de sus instrumentos preferidos: el violín de ocho cuerdas, la flauta travesera, el timpal, la trompa o corno francés, el arpa de boca, la krotta (arpa) con la que acompañan sus canciones.
 
También se atribuía a los gnomos una gran afición a las ciencias mágicas y a la adivinación, así como lo refleja el cuento de Rumpelstiltskin, en el que un gnomo propone una adivinanza: averiguar su nombre.
https://es.wikipedia.org/wiki/Gnomo

La carretilla con frutos silvestres en el bosque…
 
 
Carretilla con frutos del bosque
 
Me había internado por un solitario camino en la sierra, cuando oí detrás de mí, lo que me parecieron pequeñas pisadas…
Creí que algún animal “asustadizo”, se alejaba de mí por temor…
Pero tras de unos matorrales conseguí ver dos pequeñas sombras… que al acercarme y ver detrás de esas plantas, encontré una pequeña carretilla con frutos del bosque (nueces, bellotas, setas, níscalos, ¡y hasta trufas...!)
No daba crédito a lo que veía…
Las setas y níscalos estaban todavía húmedos, y la trufa desprendía su inconfundible olor…
Las nueces se podían comer perfectamente…
 
Grité y dije…
¡Hola….!
¡Hola…!
Pero no tuve respuesta alguna…
Decidí entonces coger la pequeña carretilla y llevármela a casa…
Allí está junto a mi jardín al día de hoy…
 
He “desecado” todos los frutos y siguen intactos en la carretilla…
El puente, el río y la cartera…
 
 
Hace un tiempo estando distraído realizando fotografías sobre un puente, se me salió la cartera del bolsillo de la camisa y fue a parar al río.
Imposible ver en dónde estaba e imposible encontrarla…
Resignado seguí realizando fotos y me alejé del puente (en donde estaba a un lado mi coche…).
No habían pasado ni 2 horas cuando volví para montar en el coche y salir de allí…
Pero cuál fue mi sorpresa cuando encontré junto al puente una señal (formada por 3 piedras) en forma de flecha, y en su punta…
mi cartera “intacta”…
Todavía estaba un poco húmeda…
¡Pero tenía absolutamente dentro todo….!
Miré de un lado a otro nervioso… pero no vi a nadie…
Todo estaba tranquilo y ningún ruido se oía fuera de lo habitual…
¿Cómo fue a parar allí…?
¿Quién la buscó…?
¿Quién puso la señal…?
 
¿?
 
La señal en el árbol…
 

Ya habían pasado unas cuantas semanas del suceso de la carretilla y mi cartera…
Y todavía mi mente se hacía las mismas preguntas y no hallaba respuestas…
Pero no fue lo único que me pasó…
 
Estando en el puente vettón de “La Iglesuela”, uno de los días más fríos de enero, andaba nuevamente cámara en mano realizando fotografías de gran belleza.

Distraído con la belleza del paisaje, enfoqué con el “zoom” de la cámara una vista cualquiera…
Y en un árbol junto cerca del río “Tiétar” vi claramente un cartel cuadrado y blanco. Al acercarme percibí que era el escudo de Castilla – La Mancha…
 
Y un pequeño “bulto” en medio del mismo. Yo pensé que era alguna “rugosidad” de la propia corteza del árbol, pero era demasiado… “perfecto”.

La curiosidad me hizo desprender el cartel del árbol, y con cuidado miré detrás…
 
¡NO PODÍA SER VERDAD…!
 
Lo que encontré tapado con el cartel, era un diamante grande, del tamaño de una castaña, tallado a la perfección y que al darle la luz del sol, desprendía un intenso e incesante brillo…

 
 
Pensé que era una copia, una "circonita" o cualquier “baratija”…
Pero la curiosidad me seguía invadiendo el pensamiento…
Brillaba demasiado…
 
Así pues decidí llevármelo y acercarme a una casa de tasación de joyas, para salir de dudas…

Un amigo que trabaja en una prestigiosa joyería de la calle Goya, miró con cuidado el brillante…
 
¡Esto no lo había visto nunca…!
 
¡El qué…!
(Respondí yo…)
 
El tesoro que me has traído…
 
¡Esto vale una fortuna…!
 
Después de múltiples negociaciones, el diamante fue comprado por una multinacional de Joyería de alta gama, que pretendía vendérselo a su vez a alguna estrella famosa o algún multimillonario…

Yo vivo muy holgadamente desde entonces…
 
Preguntándome…. Qué será lo próximo que me pase….
 
Anónimo



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